El mensaje del contador K que complica a Máximo y Cristina
Víctor Manzanares, el excontador de los Kirchner que destapó la ruta de los millones en las cajas fuertes, rompió el silencio antes del juicio por Hotesur y Los Sauces. Admitió su responsabilidad y exigió que "cada uno pague por lo que se hizo".
El círculo más íntimo del poder K atraviesa horas decisivas de cara a lo que será uno de los debates orales más resonantes de los últimos tiempos. Víctor Manzanares, el hombre que durante décadas manejó con precisión milimétrica las cuentas, las declaraciones juradas y los oscuros movimientos financieros de Néstor y Cristina Kirchner, rompió definitivamente el silencio, tomó distancia y dejó una tajante definición que sacude el tablero político: "Hay que pagar por lo que se hizo".
Lejos de aquel rol de máxima confianza que lo ubicaba en el corazón de la administración patagónica, hoy el contador transita una realidad completamente distinta. Desde Río Gallegos, a pocas cuadras de la residencia de la expresidenta, aguarda que el Tribunal Oral Federal 5 fije la fecha de inicio para el juicio unificado por las causas Hotesur y Los Sauces, un proceso que lleva una década de demoras y que lo volverá a cruzar cara a cara con la familia Kirchner.
La ruptura y el costo de ser el "muerto civil"
El quiebre definitivo entre Manzanares y los líderes del espacio se gestó tras su detención en julio de 2017, un punto de inflexión que lo obligó a abandonar su profesión y lo sumergió en lo que él mismo llegó a definir en la intimidad como un estado de "muerto civil".
Un año después de haber caído tras las rejas, el profesional decidió dar el paso que dinamitó cualquier puente: se convirtió en imputado colaborador. Su aporte ante la Justicia fue clave para desentrañar la ruta del dinero que derivó, entre otros hallazgos, en la localización de los 5,5 millones de dólares que Florencia Kirchner guardaba en una caja de seguridad bancaria, además de detallar el rol central que cumplió el fallecido secretario privado Daniel Muñoz en el blanqueo de activos.
El principal malestar del contador pasa por el abismo económico y judicial que experimentó en comparación con sus exjefes. Mientras él perdió su estudio contable, su matrícula y su estabilidad, Cristina y Máximo Kirchner conservan ingresos millonarios, empresas operativas y dietas vigentes. Cabe recordar que Máximo llegó a declarar un patrimonio superior a los 11.000 millones de pesos -con miles de millones en acciones-, mientras que Cristina percibe una robusta pensión como exmandataria que supera los 15 millones de pesos mensuales.
Una condena a cuestas y la hora de las responsabilidades
A diferencia de otros imputados que eligen la estrategia del silencio o la confrontación absoluta con el sistema judicial, Manzanares optó por un camino de reconocimiento parcial de culpabilidad. El contador admitió ante la Justicia su participación en las maniobras de lavado de dinero investigadas y sostiene que el paso del tiempo, con nueve años de demora en la causa, funcionó como una condena paralela que destruyó su vida personal y profesional.
Sin embargo, su postura actual marca un límite infranqueable. Con la mira puesta en el banquillo de los acusados que compartirá próximamente con Cristina y Máximo Kirchner, su exigencia es clara: pretende que el proceso avance de una vez por todas, que se determinen las culpas individuales y que cada uno se haga cargo de las consecuencias legales de sus actos, sin excepciones ni privilegios.








