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RELIGIÓN Y FÉ

Santa Rita: se celebra este 22 de mayo el día de la patrona de las Causas Imposibles

Hoy 22 de mayo el santoral celebra el día de Santa Rita, patrona de las causas imposibles. En tiempos difíciles, de crisis económica y pandemia por coronavirus, Santa Rita se ha vuelto un bastión para los fieles.

Dada la particular situación de cuarentena, no podrán asistir a los santuarios en masa a expresar su devoción, pero vale aclarar que en Mendoza, las iglesias están abiertas y se puede acudir de a pocas personas, para rezos individuales.

Santa Rita de Casia, bautizada con el nombre de Margherita Lotti, es una de las santas más populares de la Iglesia Católica.

Su nombre es probablemente una abreviación de Margherita. Nació en la aldea de Rocca-Porena, cinco kilómetros al oeste del pueblo de Cascia (provincia de Perugia, región de Umbría) en 1381 y falleció el 22 de mayo de 1457.

Rita nació de padres mayores. En 1428, una madrugada, recibió de manos de Cristo una larga astilla de madera clavada en el hueso de la frente. Se trataba de un estigma divino: la marca de la corona de espinas que Jesucristo había exhibido en la cruz. Le extrajeron la astilla y la guardaron como reliquia sagrada. Pero cada madrugada el estigma se le volvía a abrir por sí mismo, hasta que empezó a expeler un fuerte olor inmundo, que se mantuvo milagrosamente el resto de su vida.

Santa Rita estuvo casada con un hombre violento, toleró sus crueldades reconciliándolo con Dios. Cuando murieron su marido (asesinado) y sus hijos, ingresó en el monasterio de la Orden de San Agustín en Casia, de la Umbría, Italia.

Ella oraba: "Oh, amado Jesús, aumenta mi fe y paciencia en la medida que aumentan mis sufrimientos". En 1453 cayó en cama gravemente enferma.

Rita pasó los últimos cuatro años de su vida con infecciones en la sangre. Uno de los símbolos de Santa Rita es la rosa.

Oración a Santa Rita

Oh poderosa Santa Rita,
llamada Abogada de los casos desesperados,
socorredora en la última esperanza,
refugio y salvación en el dolor,
que conduce al abismo del delito
y de la desesperación:
con toda la confianza en tu celestial poder,
recurro a ti en el caso difícil e imprevisto
que oprime dolorosamente mi corazón.

Dime, oh Santa Rita, ¿no me vas a ayudar tu?,
¿no me vas a consolar?
¿Vas a alejar tu mirada y tu piedad de mi corazón,
tan sumamente atribulado?

¡Tú también sabes lo que es el martirio del corazón,
tan sumamente atribulado!

Por las atroces penas, por las amargas lágrimas
que santamente derramaste, ven en mi ayuda.

Habla, ruega, intercede por mí, que no me atrevo a hacerlo,
al Corazón de Dios, Padre de misericordia
y fuente de toda consolación, y consígueme la gracia que deseo
(indíquese aquí la gracia deseada).

Presentada es seguro que me escuchará:
y yo me valdré de este favor para mejorar mi vida y mis costumbres,
para cantar en la tierra y en el cielo
las misericordias divinas.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.