El dolor del hijito de Cintia: la busca en su casa y pregunta por qué no vuelve

El padrastro de la joven de 20 años contó cómo atraviesan estas horas, recordó cómo era Cintia y habló del difícil momento que vive su hijo de cuatro años.

Redacción El Nacionalista

En medio del dolor que atraviesa Metán, la familia de Cintia Díaz Orellana habló sobre los días posteriores a su muerte y pidió justicia. Ariel, padrastro de la joven, contó cómo recibieron la noticia y recordó a la chica que conoció cuando tenía apenas tres años.

"Estamos destrozados por la pérdida de la nena. Queremos justicia. Ya sé que no está más y no la vamos a tener de vuelta, pero queremos que no le pase lo mismo a otra familia de Metán", expresó en diálogo con TN.

Cintia tenía 20 años y era mamá de un nene de cuatro. Además, era la mayor de cuatro hermanos y colaboraba diariamente con su cuidado mientras sus padres trabajaban. Por las noches cursaba la secundaria y tenía el proyecto de continuar estudiando una carrera.

La última vez que la vieron

La familia recordó que el viernes al mediodía fue la última vez que estuvo con ellos.

"Nosotros nos fuimos a trabajar y ella vino a buscar a los chicos. Estaba bien", relató Ariel.

Horas después, Cintia salió junto a su pareja. Durante la madrugada se produjo el hecho que actualmente investiga la Justicia. Sus familiares recién tuvieron noticias cerca de las 6.10 del sábado, cuando fueron informados de que estaba internada en el hospital Del Carmen de Metán.

"Salimos para allá y nos dijeron que tenía golpes en el cráneo, en la cara, en los ojitos. Ahí el comisario le explicó la situación a mi señora", contó su padrastro.

Debido a la gravedad de su estado, Cintia fue trasladada al Hospital San Bernardo, en Salta capital.

"Estuvimos todo el día allá. No pudimos hablar con ella porque estaba en estado crítico. Estaba inconsciente y no se movió ni habló más. El domingo falleció", relató.

"Nunca nos dijo nada"

Uno de los puntos que más impactó a la familia fue que, según explicaron, nunca habían detectado que Cintia atravesara una situación de violencia con su pareja.

"Nunca nos dijo nada. Se los veía bien. Esa noche, no sé qué le pasó al tipo para pegarle así", manifestó Ariel.

También explicó que el acusado no mantenía una relación cercana con el resto de la familia.

"Ella cuando venía, venía sola, o él se quedaba lejos. No se vinculaba con la familia. Como mucho, saludaba de lejos, desde la moto", señaló.

El hombre recordó especialmente la personalidad de la joven y el vínculo que mantenía con quienes la rodeaban.

"Era una chica alegre, todo el día haciendo bromas, no tenía malos días. Se llevaba bien con todos. La noticia sorprendió a todo el barrio", expresó.

Su hijo pregunta por ella

Una de las situaciones más difíciles que enfrenta la familia es acompañar al hijo de Cintia, de cuatro años. El nene quedó al cuidado de su padre y, según contó Ariel, todavía busca a su mamá.

"Llora, la extraña. Anteanoche la buscaba en la casa, preguntaba dónde está, por qué no venía. Es difícil explicarle que su mamá es un angelito".

La madre de Cintia también atraviesa un momento de enorme dolor. "Está agotadísima. Se puso re mal, eran muy compinches", explicó el padrastro.

El pedido de la familia

Mientras la investigación judicial continúa, los familiares reclaman justicia y que el acusado permanezca detenido.

"Ahora tenemos que ver cómo hacemos para que no salga más, que esté preso toda su vida y pague por lo que hizo", concluyó Ariel.

Gastón Ramírez, de 26 años, fue imputado provisionalmente por homicidio cuádruplemente agravado por el vínculo, alevosía, ensañamiento y por mediar violencia de género. Durante la audiencia decidió abstenerse de declarar.

La Fiscalía adelantó que solicitará su prisión preventiva.

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