Escándalo en Salta: dos presos se fugaron de una alcaidía y uno sigue prófugo
Dos presos se fugaron de la Alcaidía General N°1 de Salta y uno de ellos, imputado por homicidio agravado, sigue prófugo. El caso activó un amplio operativo policial y dejó en evidencia graves dudas sobre los controles dentro del sistema penitenciario.
La madrugada del sábado quedó marcada por un nuevo episodio que golpea de lleno a la seguridad en Salta: dos presos se fugaron de la Alcaidía General N°1 y uno de ellos, acusado de homicidio agravado por el uso de arma de fuego, continúa prófugo.
Los evadidos fueron identificados como Jonathan Jordan Peloc, de 41 años, y Jorge Miguel Ángel Fernández, de 31. Ambos estaban alojados bajo custodia del Servicio Penitenciario de Salta, aunque por causas de distinta gravedad.
Peloc se encontraba detenido por una causa de homicidio agravado vinculada al asesinato de un joven ocurrido en noviembre de 2024 en barrio Alta Tensión. Su captura se había concretado después de más de un año prófugo, incluso con pedido nacional e internacional. Fernández, en cambio, estaba imputado en una causa por robo, con intervención de la Fiscalía Penal N°2 y del Juzgado de Garantía N°3.
Tras detectarse la fuga, se activó un operativo policial con controles en puntos estratégicos, patrullajes y rastrillajes en zonas urbanas y periurbanas. Durante la mañana fue recapturado Fernández, que volvió a quedar bajo custodia. Sin embargo, Peloc seguía siendo intensamente buscado.
Las autoridades solicitaron colaboración a la comunidad y pidieron que cualquier dato sobre el paradero del prófugo sea informado de inmediato al 911 o a la dependencia policial más cercana.
Pero el hecho no se agota en la búsqueda. La fuga volvió a poner bajo sospecha el funcionamiento interno del sistema penitenciario provincial. Se abrió un sumario para determinar cómo fue posible la evasión y si existieron fallas en los protocolos de seguridad o responsabilidades individuales.
Hasta ahora no trascendieron precisiones oficiales sobre la mecánica del escape. Ese silencio alimenta una pregunta inevitable: cómo puede fugarse de un establecimiento estatal una persona acusada de homicidio que ya había logrado permanecer prófuga durante más de un año.







