Hantavirus en alerta: el roedor peligroso y los síntomas que no hay que ignorar

La detección de un nuevo brote de hantavirus volvió a encender las alertas sanitarias en Argentina y puso el foco en el ratón colilargo, el principal transmisor del virus en zonas rurales y patagónicas.

Redacción El Nacionalista

El brote de hantavirus detectado en un crucero internacional que partió desde Ushuaia volvió a encender las alarmas sanitarias en Argentina y puso nuevamente en foco al ratón colilargo, el principal transmisor del virus en el país. La situación genera preocupación por la circulación de la cepa Andes, una variante que incluso puede transmitirse de persona a persona.

El caso más reciente, que ya dejó al menos tres muertes a bordo del buque MV Hondius, reavivó el alerta en el sistema sanitario, especialmente por el antecedente de brotes graves registrados en la Patagonia.

El hantavirus es una enfermedad viral aguda transmitida por roedores silvestres infectados, principalmente el ratón colilargo, una especie presente en zonas rurales y boscosas del sur argentino. El contagio se produce al inhalar partículas contaminadas con orina, saliva o heces del animal, algo que suele ocurrir en lugares cerrados o poco ventilados como galpones, cabañas o depósitos.

Las autoridades sanitarias remarcan que las ratas y lauchas urbanas no transmiten esta enfermedad, y que el mayor riesgo se concentra en áreas naturales donde habita el vector.

Uno de los datos más preocupantes es la presencia de la cepa Andes, detectada por primera vez en Bariloche y El Bolsón en 1996. Se trata de la única variante conocida en el mundo con capacidad de transmisión entre personas mediante contacto estrecho, lo que eleva el nivel de riesgo en contextos de brotes.

Esta misma cepa fue la responsable del brote ocurrido en Epuyén, Chubut, entre 2018 y 2019, cuando una cadena de contagios en una reunión social derivó en 28 casos confirmados y varias muertes.

En cuanto a los síntomas iniciales, el hantavirus puede confundirse con un cuadro gripal fuerte: fiebre alta, dolores musculares intensos, cansancio, dolor de cabeza, náuseas y vómitos. Sin embargo, en cuestión de días puede evolucionar a complicaciones respiratorias severas y shock.

Actualmente no existe vacuna ni tratamiento antiviral específico, por lo que la detección temprana y la consulta médica inmediata son claves para aumentar las posibilidades de supervivencia.


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