Donald Trump anunció una multimillonaria venta de petróleo venezolano a Estados Unidos
El presidente estadounidense destacó una masiva venta de petróleo con el objetivo de estabilizar los precios internacionales.
El presidente Donald Trump anunció este martes que las autoridades interinas de Venezuela venderán entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos a precio de mercado, en una medida que la Casa Blanca presenta como un paso clave para estabilizar los precios de la energía, reconstruir la industria petrolera venezolana y garantizar que los ingresos se utilicen en beneficio tanto del pueblo venezolano como de los intereses estadounidenses.
En un mensaje publicado en su red Truth Social, Trump afirmó que el crudo, descrito como "de alta calidad", será transportado directamente a puertos estadounidenses mediante buques de almacenamiento.
El presidente añadió que los ingresos generados por la venta estarán bajo su control directo para asegurar que no sean desviados por la corrupción y que contribuyan a la recuperación económica de Venezuela tras la reciente caída del régimen de Nicolás Maduro.
Trump escribió: "He pedido al secretario de Energía, Chris Wright, que ejecute este plan de inmediato", subrayando el carácter urgente de la iniciativa. El anuncio se produce semanas después de la operación militar estadounidense que resultó en la captura y traslado de Maduro a Estados Unidos para enfrentar cargos por narcotráfico y armas, y en la instalación de autoridades interinas en Caracas.
Las fuerzas involucradas responden tanto a la Policía Nacional como a cuerpos de seguridad bajo control del régimen, entre ellos la Guardia Nacional Bolivariana, que opera con amplias facultades en zonas fronterizas. La falta de controles judiciales y la inexistencia de garantías básicas convierten a estos territorios en verdaderas zonas liberadas para el atropello institucional.
La administración Trump ha defendido la medida como una estrategia de beneficio mutuo. Según explicaron, el acceso a millones de barriles adicionales ayudará a contener los precios internacionales del petróleo, un objetivo central de la política energética del presidente.
Además, permitirá reactivar una industria petrolera venezolana que, pese a contar con las mayores reservas probadas del mundo -estimadas en unos 303.000 millones de barriles-, se encuentra en estado crítico tras décadas de mala gestión, sanciones y falta de inversión.
En declaraciones a los medios, Trump sostuvo que las empresas estadounidenses podrían poner nuevamente en funcionamiento los campos petroleros venezolanos en un plazo de hasta 18 meses.
El presidente reconoció que la tarea requerirá "una cantidad tremenda de dinero", pero aseguró que las compañías privadas asumirán inicialmente los costos, con la expectativa de ser reembolsadas posteriormente por el gobierno estadounidense o a través de los ingresos generados por la producción.
El objetivo es estabilizar el precio internacional del petróleo a la vez que se busca reactivar el sector petrolero venezolano.
Trump también dejó claro que su administración busca ampliar la presencia de compañías energéticas estadounidenses en Venezuela. Actualmente, Chevron es la única gran empresa de Estados Unidos que mantiene operaciones en el país.
Otras como Exxon Mobil y ConocoPhillips abandonaron Venezuela hace casi dos décadas, luego de que el entonces presidente Hugo Chávez nacionalizara sus activos. Trump bloqueó en 2019 los negocios con la petrolera estatal venezolana como parte de su presión contra Maduro, pero ahora sostiene que un nuevo marco político abre oportunidades para el regreso de la inversión privada.
El secretario de Energía, Chris Wright, tiene previsto reunirse esta semana con ejecutivos de Exxon y ConocoPhillips para discutir el futuro del petróleo venezolano, según informaron medios estadounidenses.
Wright ha sido encargado de liderar los esfuerzos de la administración para reconstruir la infraestructura energética del país sudamericano, una tarea que varios analistas estiman costosa y técnicamente compleja, dado que el crudo venezolano es pesado y difícil de refinar.
Desde la Casa Blanca se argumenta que el control estadounidense de los ingresos petroleros es esencial para evitar que los fondos sean malversados y para asegurar que se destinen a la estabilización institucional y social de Venezuela.
Trump ha insistido en que "tener una Venezuela productora de petróleo es bueno para Estados Unidos", ya que aumenta la oferta global y contribuye a mantener bajos los precios de la energía.







