La innovación que puede mejorar la rentabilidad del campo argentino ya fue aprobada en el país

El país autorizó por primera vez en el mundo la tecnología VIRESTINA™, un herbicida selectivo desarrollado por Syngenta para combatir gramíneas resistentes en soja y algodón. La innovación busca resolver uno de los mayores problemas del agro global.

Redacción El Nacionalista

Argentina volvió a posicionarse en la primera línea de la innovación agrícola mundial.

En las últimas horas, el país se convirtió en el primero del mundo en aprobar la tecnología VIRESTINA™, un nuevo herbicida selectivo diseñado para controlar malezas gramíneas resistentes, uno de los principales desafíos productivos del agro moderno.

El desarrollo pertenece a Syngenta, que lo presentó como el primer avance de este tipo en casi 40 años para cultivos clave como la soja y el algodón.

Según informó la compañía, la aprobación en Argentina marca el inicio de una expansión global que incluirá mercados estratégicos como Brasil, Estados Unidos, Canadá y Australia.

Una respuesta a un problema global

El avance llega en un contexto crítico: la resistencia a herbicidas se ha expandido a nivel mundial.

De acuerdo con datos difundidos por la empresa, el problema ya se registra en 75 países y afecta a cientos de cultivos. En particular, las malezas gramíneas representan cerca del 40% de las especies resistentes detectadas.

En Argentina -uno de los principales productores globales de soja- esta problemática impacta directamente en la productividad y los costos del sistema agrícola.

La nueva tecnología apunta a revertir esa tendencia.

VIRESTINA™ está basada en el ingrediente activo metproxybicyclone y pertenece a la familia de herbicidas inhibidores de la ACCasa, una herramienta clave en la agricultura moderna.

Su diferencial es que funciona incluso en malezas que ya desarrollaron resistencia a productos ampliamente utilizados como el glifosato.

Innovación, producción y soberanía

El lanzamiento también refuerza el rol de Argentina como uno de los países más dinámicos en adopción de tecnología agropecuaria.

"Los agricultores argentinos suelen ser los primeros en acceder a innovaciones de vanguardia", destacó la compañía.

Además, el producto presenta un perfil ambiental más favorable, ya que se degrada rápidamente en el suelo, reduciendo su impacto.

El desarrollo fue logrado en el centro de investigación Jealott's Hill, en el Reino Unido, y llegó al mercado en apenas 10 años, un plazo menor al promedio del sector.

El campo como motor estratégico

En un contexto global de presión sobre la producción de alimentos, este tipo de avances vuelve a poner en evidencia el valor estratégico del campo.

La combinación de tecnología, inversión privada e innovación científica aparece como una de las claves para sostener la competitividad y garantizar la seguridad alimentaria.

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