La presión impositiva sobre el agro subió al 62,5% y vuelve a golpear la rentabilidad del campo
El aumento de costos, la suba de tributos locales y el encarecimiento de insumos clave profundizan la presión sobre uno de los sectores centrales de la economía argentina.
La presión impositiva sobre la renta agrícola volvió a subir en la Argentina y alcanzó el 62,5% en marzo de 2026, según el último informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA).
El dato implica un aumento de 6,1 puntos porcentuales respecto de diciembre y refleja un deterioro en la ecuación económica del sector. En términos concretos, significa que de cada $100 generados por una hectárea, $62,5 terminan destinados al pago de impuestos.
Costos en alza y menor renta
El incremento responde a una combinación de factores: mayores costos productivos, actualización de tributos provinciales y municipales, y un contexto internacional más adverso.
Uno de los elementos que explica este salto es el impacto del conflicto en Medio Oriente y las tensiones en el estrecho de Ormuz, que empujaron el precio de insumos clave para el agro.
Según datos citados en el informe, la urea aumentó alrededor de 42%, al pasar de u$s530 a u$s750 por tonelada, mientras que el gasoil subió un 22% en pocas semanas. Esa combinación encareció tanto la producción como la logística.
Más peso de provincias y municipios
A la suba de costos se agregó la actualización de tributos locales. Los impuestos provinciales y municipales pasaron de representar el 6,4% del total a fines de 2025 a cerca del 10% en el inicio de 2026.
En ese marco, el impuesto inmobiliario rural registró subas promedio del 79% y las tasas municipales aumentaron alrededor del 32%.
Cultivos con márgenes cada vez más ajustados
El análisis por cultivo muestra un deterioro generalizado. En soja, la participación del Estado alcanza el 61,6%; en maíz, el 56,8%; y en girasol, el 80,3%.
Pero el caso más crítico es el del trigo, donde la carga impositiva llega al 104,4%. Eso significa que, en ese cultivo, los impuestos superan directamente la renta generada, dejando márgenes negativos para el productor.
La situación se agrava por la fuerte dependencia del trigo respecto de fertilizantes, cuyos precios se dispararon en los últimos meses.
El campo, otra vez bajo presión
A este escenario se suma el alza de otros costos clave. Las labores agrícolas crecieron un 33% desde diciembre, por encima de la inflación estimada, y los fletes también se encarecieron por la suba del combustible, con mayor impacto en las zonas alejadas de los puertos.
Con este panorama, el sector vuelve a enfrentar una combinación delicada: costos más altos, menor poder de compra y una presión fiscal que crece sobre rentas cada vez más ajustadas.
El resultado es una rentabilidad cada vez más tensionada para una de las actividades productivas más importantes del país.







