EE.UU está suministrando a Europa y Asia todo el pretróleo que antes le compraba a Irán
Estados Unidos alcanzó un récord histórico de exportaciones de petróleo y productos derivados, consolidándose como el principal proveedor de Europa y Asia tras el impacto del cierre del Estrecho de Ormuz por parte de Irán.
En medio de un escenario internacional marcado por la tensión en Medio Oriente, Estados Unidos alcanzó un récord histórico en exportaciones de petróleo y productos derivados, consolidándose como el principal proveedor para Europa y Asia, en reemplazo del suministro que antes dependía de Irán.
El dato se da tras la clausura del Estrecho de Ormuz por parte del régimen iraní, un paso estratégico por donde circulaba cerca del 20% del petróleo mundial. Ese bloqueo reconfiguró el mapa energético global y abrió una oportunidad que Washington no tardó en capitalizar.
Según la Administración de Información de Energía (EIA), la semana pasada Estados Unidos exportó cerca de 8,2 millones de barriles diarios de productos petrolíferos -entre gasolina, diésel y combustible para aviones-, lo que representa un aumento del 23% respecto al mismo período del año anterior.
La administración de Donald Trump aparece como protagonista de este movimiento geopolítico, aprovechando el retroceso iraní en los mercados internacionales para posicionar al crudo estadounidense como alternativa central en Europa y Asia. En especial, los compradores asiáticos -históricamente dependientes del petróleo que transitaba por Ormuz- redirigieron sus importaciones hacia proveedores estadounidenses.
En paralelo, el escenario político se mantiene en tensión. Los precios del petróleo registraron bajas recientes tras versiones de un posible acuerdo entre Estados Unidos e Irán, que incluiría una reducción del programa nuclear iraní a cambio del levantamiento de sanciones y la liberación de fondos bloqueados.
Mientras avanzan negociaciones mediadas por terceros países, Washington mantiene su presión sobre Teherán con restricciones sobre puertos estratégicos, en un contexto donde el conflicto energético y la disputa geopolítica siguen impactando de lleno en el mercado global del crudo.







