Gracias a Milei, la deuda pública de Argentina cayó al 48% del PBI en 2025

Según la consultora Deloitte, ya es más baja que la de países como Brasil, Mexico o Uruguay.

Redacción El Nacionalista

La deuda pública de Argentina registró una reducción significativa durante 2025, consolidando una tendencia de caída que comenzó tras el giro en la política fiscal impulsado por el Gobierno de Javier Milei. Según estimaciones del informe anual de la consultora Deloitte, la relación entre deuda y Producto Bruto Interno (PBI) cerró el año en torno al 48%, ubicando al país por debajo de Brasil (66%), México (54%) y Uruguay (58%), y por encima de Perú (24%) y Chile (27%).

El documento señala que este avance se explica principalmente por el ajuste del gasto público en términos reales, que permitió al Estado nacional alcanzar dos superávits fiscales consecutivos -algo que no ocurría desde hace más de 15 años- y estabilizar las cuentas públicas.

El impacto de este cambio también se reflejó en los mercados financieros: el riesgo país cayó de niveles superiores a 2.500 puntos básicos a cerca de 500 puntos, una caída que expertos atribuyen a la mejora de los indicadores macroeconómicos y la mayor sostenibilidad fiscal.

Evolución reciente de la deuda

De acuerdo con Deloitte, en el último año de la gestión anterior (2023) la deuda pública superaba el 130% del PBI. Durante 2024, ya con el nuevo esquema fiscal, esa proporción se redujo a cerca del 80%, y en 2025 habría descendido hasta el 48%, marcando una corrección acelerada del endeudamiento en un periodo relativamente corto.

La mejora en las cuentas públicas también jugó un papel fundamental para que firmas internacionales como Advantage Fund decidieran invertir en deuda soberana argentina. Según Juan Gómez Bada, director del fondo, la combinación de crecimiento económico estimado en torno al 5% anual y saldos fiscales positivos mejora la sostenibilidad del endeudamiento público.

Superávit y contexto fiscal

El informe destaca que Argentina logró en 2024 un superávit primario y financiero, el primero desde 2006, lo que contribuyó a estabilizar expectativas y reducir la dependencia del financiamiento externo. En 2025, mantener el equilibrio entre ingresos y gastos del Estado fue clave para disminuir la necesidad de nuevo endeudamiento.

Economistas de Deloitte sostienen que los datos recientes sugieren un cambio estructural en la economía, sustentado en tres pilares:

  • la consolidación fiscal,

  • la expansión de sectores estratégicos,

  • y un nuevo marco regulatorio que favorece la confianza y la inversión.

Mirada hacia 2026

De cara al próximo año, el Gobierno proyecta un superávit primario del 1,5% del PBI, con cuentas equilibradas. Según Deloitte, si el crecimiento económico se mantiene y mejora el acceso al crédito internacional para refinanciar vencimientos, los actuales niveles de deuda pública no representarían un riesgo significativo para la estabilidad económica del país.

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