Milei responsabilizó a la oposición y a la guerra en Irán por la inflación de 3,4%
El Presidente respondió al dato de inflación de marzo durante el summit de AmCham y reconoció que el 3,4% mensual fue un golpe para el Gobierno.
El presidente Javier Milei salió este 15 de abril de 2026 a responder uno de los datos más incómodos para su administración: la inflación de marzo fue de 3,4%, el registro mensual más alto en lo que va del año y una cifra superior a la prevista por el mercado. Según el INDEC, el primer trimestre acumuló 9,4% y la variación interanual llegó a 32,6%.
Durante su exposición en el summit de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AmCham), Milei no intentó esquivar el impacto político del número. Según reconstruyó La Nación, afirmó que el dato "no me gustó" y que incluso le "repugna", para diferenciarse de lo que definió como la reacción habitual de la política ante un mal indicador.
El mandatario atribuyó la suba inflacionaria a dos grandes factores. Por un lado, responsabilizó a la oposición legislativa y sostuvo que durante el segundo semestre de 2025 hubo una fuerte caída en la demanda de dinero provocada por la incertidumbre política y el intento de romper el equilibrio fiscal. Por otro, vinculó parte de la aceleración a la guerra en Medio Oriente, con impacto sobre combustibles y transporte, además de factores estacionales de marzo como Educación y la suba de la carne.
Los datos oficiales muestran que el principal motor del índice fueron los precios regulados, que subieron 5,1%. También incidió con fuerza Educación, con un alza de 12,1%, en el marco del inicio del ciclo lectivo. La inflación núcleo se ubicó en 3,2%, mientras que Transporte registró aumentos asociados a combustibles y tarifas.
El número de marzo quedó por encima del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), que esperaba 3,0%, y también por encima del promedio de los analistas mejor posicionados, que lo ubicaban en torno a 3,1%, según reportó La Nación. Eso agravó un problema político evidente: en sólo tres meses, la inflación acumulada quedó cerca de la meta anual que el ministro Luis Caputo había proyectado en el Presupuesto.
Caputo intentó reforzar la defensa oficial y afirmó en X que el mes estuvo atravesado por "un impacto significativo" de la guerra en Medio Oriente, en línea con lo ocurrido en otros países. También sostuvo que la inflación volverá a bajar cuando se diluya el efecto rezagado del desplome de la demanda de dinero.
Milei, por su parte, pidió paciencia y rechazó cualquier relajamiento monetario. El mensaje de fondo del Gobierno fue que no habrá cambios de rumbo, aun cuando el índice de marzo haya golpeado expectativas y relato oficial.
Ahí aparece el punto político más delicado. Cuando un gobierno libertario llega al poder prometiendo derrotar la inflación como eje central de legitimidad, cada décima extra deja de ser un dato técnico y se convierte en un problema de credibilidad. El oficialismo insiste en que el fenómeno es transitorio; el riesgo es que la sociedad empiece a sentir que la baja siempre se anuncia para el mes siguiente. Esta última frase es un análisis editorial basado en los datos y reacciones públicas citadas.
La inflación sigue siendo el termómetro real del poder. Y marzo dejó una señal incómoda: el ajuste puede ordenar cuentas, pero mientras los precios sigan corriendo por encima de lo prometido, la discusión de fondo no será teórica sino política.







